Coaching para mejorar tu Vida

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Realidad objetiva? No. Gracias!

Durante mis estudios universitarios, escuché muchas veces a mis maestros hablar acerca de la capacidad de la ciencia para captar la realidad objetiva y por ello, durante los siguientes años, compartí esa idea; sin embargo, al paso de los años, la propia realidad se encargó de sacarme de este error. Hoy, involucrado en el área del Desarrollo Personal y Humano, estoy absolutamente seguro que la realidad que observamos es siempre subjetiva. No existe algo como la realidad objetiva puesto que todo lo que percibimos, lo hacemos a través de los sentidos. A partir de la percepción de nuestros sentidos, una zona del cerebro conocida como Formación Reticular realiza un filtrado de la información, dejando pasar solo aquella que es relevante, es decir aquella que concuerda con nuestros intereses, nuestro sistema de creencias o nuestros valores. Esta informacion filtrada es la que llega finalmente a las zonas del cerebro que se encargan de procesar ya sea la imagen, el sonido, el olor, el sabor y el tacto, dando origen a una percepción global que conocemos como realidad.

Por ejemplo, si te interesan los deportes, es seguro que, al prestarles más atención, tienes mayor conocimiento de estos, que de otros temas. Para efectos prácticos, es probable que actividades como la astronomía, el teatro, los negocios, la política, etc., no formen parte de tu realidad, es decir, es como si no existieran. Y con los científicos ocurre lo mismo. Los investigadores se enfocan en aquellos aspectos de la realidad que llaman su atención, debido a su experiencia de vida, por lo que sus trabajos llevan siempre una dosis de subjetividad.

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Dado que ningún ser humano es igual a otro, es claro que la realidad percibida es única para cada persona y depende de su conformación biológica, de sus intereses, de sus creencias y de sus valores. Es un hecho que compartimos con otros seres humanos algunos aspectos de la realidad percibida, como por ejemplo, los colores y las formas, pero ello es debido a que tenemos una conformación biológica similar. Esto es parecido a lo que ocurre con las computadoras: si ellas tienen sistemas operativos idénticos, proyectarán siempre las mismas imágenes en la pantalla. A diferencia de las computadoras, los seres humanos tenemos conciencia y experiencias de vida distintas, lo que hace que la realidad percibida sea única para cada persona.

Si no es posible acceder a la realidad objetiva, mucho menos lo es acceder a la mente de otra persona. No podemos conocer lo que hay en la mente de otra persona si ella no está dispuesta a revelarlo e incluso, en este caso, solo podemos acceder a la parte de información que ella nos permita. Así que aquella frase de que “cada cabeza es un mundo”, no es una metáfora, es literal.

Esta forma de entender la realidad, forma parte del sustento teórico de la Programación Neurolingüística y el Coaching Personal. El trabajo del Coach es comprender la forma en que las personas perciben el mundo y a partir de ahí, apoyarles a encontrar las respuestas que necesitan, que, muchas de las veces, tienen que ver con aprender a mirar el mundo desde otro lugar. Los resultados favorables en el desarrollo personal, de quienes acuden a las sesiones de Coaching, confirman, que nuestra percepción de la realidad es siempre subjetiva.

Qué es el Poder Personal

En un sentido amplio, el Poder se refiere a la capacidad que alguien tiene para hacer que algo suceda de acuerdo con su voluntad, independientemente de las condiciones externas. Aplicado al campo del Desarrollo Humano, el Poder Personal es la capacidad que cada ser humano tiene para ser creador de su propia vida, a través de elegir conscientemente aquello que desea vivir o experimentar.

Elegir conscientemente lo que deseamos vivir, está relacionado con nuestra habilidad para fijarnos metas, la cual, de acuerdo con Brian Tracy, es la llave maestra para alcanzar el éxito. De acuerdo con este mismo autor, sin metas, solo nos dejamos arrastrar a la deriva por las corrientes de la vida, pero con metas, volamos como una flecha, directos y sin fallos hasta nuestro objetivo.

De acuerdo a esta definición, cabría preguntarnos si en verdad estamos ejerciendo ese poder. Desde mi experiencia personal como Ser humano y como Coach en Desarrollo Humano, también conocido como Desarrollo Personal, mi percepción es que con frecuencia no lo estamos ejerciendo y en cambio lo estamos cediendo a otros, sin darnos cuenta.

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Para profundizar en este tema, comprender cómo funciona, pero sobre todo, sacar provecho de él, es importante identificar dónde reside el Poder Personal. De acuerdo con los últimos avances en la Filosofía del Lenguaje, la Programación Neurolingüística, la Neurociencia y la Ontología del Lenguaje, el Poder Personal reside principalmente en nuestros pensamientos, en nuestras emociones y en nuestras acciones.

El vehículo y la herramienta del pensamiento es el lenguaje o la palabra. Utilizamos el lenguaje para representar y para comunicar a otros, el mundo que percibimos a través de nuestros sentidos; a partir de esa representación es que podemos razonar o pensar. Nuestra representación del mundo y en consecuencia, la complejidad de nuestros pensamientos y de nuestras conversaciones, depende de la amplitud de nuestro lenguaje. A menor amplitud de nuestro lenguaje o vocabulario, tendremos una pobre representación del mundo, que a su vez generará pensamientos sencillos y con poco poder. Al aumentar nuestro vocabulario, se incrementa la riqueza de nuestra representación del mundo, la complejidad de nuestros pensamientos y en consecuencia, nuestro Poder Personal.

Los pensamientos generados a través de las palabras tienen poder. A través de las palabras podemos construir o destruir y podemos crear nuevas realidades. Así que presta atención a lo que piensas y dices pues ahí reside una parte muy importante de tu poder.

El segundo sitio donde reside el poder personal son las emociones, las cuales nos impulsan a la acción y son consecuencia de nuestros pensamientos. Tienes el poder de amar, de estar alegre, de enojarte, de estar triste, de tener miedo, pero sobre todo, de decidir cómo quieres sentirte. Si permites que otros controlen tu estado emocional, entonces les estás entregando tu poder.

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Finalmente, el tercer sitio donde reside el Poder Personal son nuestras acciones, las cuales son consecuencia de nuestros pensamientos y emociones. Tenemos el poder de elegir qué tipo de acciones emprenderemos. Por ejemplo, podemos elegir levantarnos de la cama o no, ser amables o no, establecer metas y conseguirlas o no. Algunas personas regalan este poder a otros, quienes les dicen lo que hay que hacer. Cuando las cosas salen mal, lo que es muy probable cuando funcionamos así, estas personas se limitan a culpar a los otros. Asumir nuestro poder de acción, es atrevernos a tomar decisiones y a hacernos responsables de las consecuencias de nuestros actos.

En la actualidad existen muchas técnicas de Desarrollo Humano, que buscan, por diferentes vías, hacer que la gente tome conciencia y recupere su Poder Personal, como un medio para mejorar su calidad de vida. Dentro de estas técnicas de Desarrollo Humano, el Coaching Personal, es la más poderosa de ellas.

¿Te atreves a hacerte cargo de tu Poder Personal o seguirás culpando a otros?

Vivir sin manual de instrucciones

Imagina por un momento cómo sería tu vida, si al nacer ya tuvieras el manual de instrucciones para vivir. Con sólo consultar las páginas precisas, de ese manual de desarrollo, sabrías de antemano, qué es lo que podría ocurrir en tu vida, a qué retos te enfrentarías y también, cuales serían las soluciones en cada situación personal. La vida sería bastante sencilla, pero sobre todo seria de lo más aburrido. Lo más productivo en una situación así, sería leer el manual, apagar la luz e irnos por donde vinimos. Para nuestra fortuna, la vida viene sin manual de instrucciones.

Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que va a ocurrir en la vida de cada ser humano, porque la vida se nos ha dado sin un sentido predefinido. Nadie nos dice al nacer cuál será el sentido de nuestra existencia y por ello cada uno de nosotros debe encontrar el sentido de su propia vida. Y desde mi punto de vista, esta es la mejor manera en que pudimos haber sido creados. No importa si eres creyente o no, de alguna manera hemos sido creados, ya sea por un Ser superior o por la decisión de nuestros padres de perpetuar la especie.

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¿Qué sería de nosotros, si el sentido o la misión de nuestra vida estuviera definida de antemano? Con toda seguridad una vida así no tendría caso vivirla. Una vida sin un sentido predefinido nos ofrece la oportunidad de encontrar ese sentido. Es como tener una página en blanco para escribir en ella lo que nosotros queramos. Y no importa lo que sea: descubrir un nuevo planeta, descubrir la cura del cáncer, viajar al espacio, escribir libros, viajar por el mundo, crear empresas, ser un obrero, un campesino, un deportista, una ama de casa, un músico, una bailarina, un político o simplemente vivir. ¿Qué importa? Siempre y cuando seamos conscientes y asumamos las consecuencias de nuestras decisiones. Si ello ocurre, implica que somos libres. Y ser felices o infelices, será nuestra elección.

Pero de acuerdo con lo anterior, ¿realmente estás tomando decisiones conscientes o tu vida es el resultado de las circunstancias y de las decisiones que otros han tomado por ti? ¿realmente eres libre? ¿Realmente estás viviendo la vida o la vida te está ocurriendo? Si te interesa responder a estas preguntas, las sesiones de Coaching, son las herramientas de desarrollo personal más poderosas para este propósito.

La ilusión de ser conscientes

Como seres humanos, desde los griegos, nos hemos contado la historia de que somos conscientes de todo lo que hacemos; sin embargo, la existencia de las guerras, la contaminación del ambiente, el consumismo, el abuso de drogas, los problemas al interior de las familias o el creciente número de personas que no encuentran sentido a su existencia, parece indicarnos lo contrario. Admitir que no somos del todo conscientes, puede ser un significativo paso en nuestro desarrollo personal, que puede mejorar nuestros resultados y contribuir a generar una mejor sociedad.

Para explicar el funcionamiento de la mente consciente, me gustaría que recuerdes al director o gerente de alguna organización o empresa en la que trabajes o hayas trabajado. Si la organización o empresa funciona bien, ello se debe sin duda a que el Director o Gerente desempeña adecuadamente su función. ¿Pero qué significa que desempeñe adecuadamente su función? Estarás de acuerdo conmigo en que un buen director es aquel que dicta los lineamientos generales de trabajo, los objetivos y metas, decide sobre las propuestas que le son presentadas por su subordinados y evalúa y corrige el desempeño de la organización. En todo momento el Director tiene el control, pero es evidente que el grueso de la operación recae directamente en los subordinados. Y no podría ser de otra manera. Si el Director se involucrara en todos los detalles del trabajo, como llevar el control de entrada del personal, hablar con cada uno de los empleados, decidir la compra de lapiceros negros o azules, etc. no tendría tiempo para dirigir. El buen funcionamiento de una organización o empresa, es entonces el resultado del funcionamiento armónico entre el Director y el personal operativo, donde a este último le corresponde la mayor parte del trabajo. Al Director le interesan los resultados, pero los mecanismos para el logro de esos resultados, son responsabilidad del personal operativo.

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Con nuestra mente ocurre algo similar. Tenemos por un lado una mente consciente que cumple la función del Director y una mente subconsciente que podríamos catalogar como el personal operativo. De estas dos mentes, la más poderosa es la mente subconsciente, pues es la responsable de la mayor parte de nuestro funcionamiento como seres vivos. Procesos como el latido del corazón, la circulación de la sangre, la respiración, el mantenimiento de la temperatura corporal, la reproducción celular e incluso la mayor parte de nuestros pensamientos, están completamente a cargo de la mente subconsciente. Adicionalmente, los estudios en el área de la Neurociencia revelan que nuestras acciones diarias como caminar, hablar, conducir un vehículo, hacer deporte, interpretar música, bailar, etc., dependen en un 95 % de la mente subconsciente y solo en un 5 % de la mente consciente. Sin embargo tenemos la sensación de que todo lo hacemos de manera consciente, de que tenemos el control de todo, de que sabemos lo que estamos haciendo. Pero eso es solo una ilusión.

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Para decirlo en otras palabras, creemos que tenemos el control de todo lo que hacemos, cuando lo cierto es que biológicamente no tenemos los recursos para ello. Y esta es la razón profunda, de mucha de la infelicidad humana.

Hemos sido diseñados por la evolución o por una inteligencia superior, para funcionar mayormente en piloto automático y muy recientemente hemos sido dotados con una mente consciente, la cual en principio tiene la posibilidad de hacernos cambiar al modo manual.

Las funciones que ejecuta la mente subconsciente al igual que las funciones que ejecuta el personal de una organización o empresa, deben ser realizadas de manera perfecta y libres de error; sin embargo cuando la conciencia o el Director de una empresa intervienen en actividades que no les corresponden, ello puede dar origen a equivocaciones y errores. Para ser eficientes y efectivos, la mente subconsciente y el personal operativo requieren de cierto grado de libertad para funcionar.

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Seguramente sabes lo que pasa cuando has intentado hacer de manera consciente acciones aparentemente sencillas como caminar, hablar, conducir un auto, bailar, conversar con alguien, tocar un instrumento musical o contestar un examen. Cuando la conciencia invade los terrenos del subconsciente, se generan un gran número de problemas. Y eso es lo que observamos en el mundo actual.

La conciencia es el logro evolutivo más reciente y más alto de los seres humanos, pero lamentablemente no hemos sabido cómo usarla. Por creer que todo lo sabemos y todo lo controlamos, hemos caído en nuestra propia trampa y el mundo actual es un fiel reflejo de ello. Si de verdad fuéramos conscientes, viviriamos literalmente en el paraíso.

La mente consciente tiene la capacidad de influir en la operación de la mente subconsciente, mediante la modificación de nuestras creencias más profundas y la adquisición de nuevos hábitos. En este proceso, las técnicas del Coaching Personal, son actualmente el mecanismo de desarrollo personal más poderoso que existe.

¿Eres responsable de tu vida?

En este artículo, me gustaría abordar los temas del coaching y el desarrollo personal, desde un punto de vista un tanto inusual. Con mucha seguridad, como todos, te has enfrentado a momentos difíciles, en los que algún ser querido ha muerto. En el momento de su muerte, sin importar que tanto lo hayas apreciado, no puedes intercambiar lugar con el. La muerte de cada ser humano le corresponde solo a él. Pero entonces, cabe preguntarse qué, si la muerte nos pertenece, no será que, con mayor razón y derecho, la vida también nos pertenece? Personalmente creo que si. Es un hecho que nadie puede vivir por ti, como tampoco nadie puede morir por ti. Tu eres el responsable de tu vida. Esto implica que no puedes responsabilizar a otros por las cosas que no tienes o aquello que no has sido. Nadie puede ocupar tu lugar. Cada ser vino a este plano a experimentar la vida.

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Independientemente de si crees en un ser superior o te inclinas hacia el materialismo, es un hecho que llegamos a esta vida sin conocer el propósito de estar aquí. Cuando abrimos los ojos, cuando tomamos conciencia de nuestra individualidad, ya estamos vivos y debemos encontrar una razón a nuestra existencia. Sin importar si hemos sido creados por Dios, o si como dice el materialismo científico, somos el producto del azar y la causalidad, lo cierto es que hay un hecho irrefutable: estamos vivos. Y llegar a la vida sin un propósito predefinido, es la mejor forma en que pudimos haber llegado. De esta forma tenemos delante de nosotros la posibilidad de elegir la vida que queremos llevar y como dice la película “El curioso caso de Bejamin Button”, podemos aprovecharla o desperdiciarla, pero es claro que obtendremos mayor satisfacciones si la aprovechamos.

Pero la vida no es algo que podamos resolver a la ligera, hay ciertas condiciones que la hacen la experiencia más extraordinaria. En el diseño de Dios o como resultado del azar y la causalidad, es un hecho que la mayor parte de nuestro comportamiento y las cosas que hacemos, son el resultado de motivaciones que en su mayor parte desconocemos. Esa es la razón por la que con frecuencia no tenemos la vida que quisiéramos, nos equivocamos, fallamos en las cosas que emprendemos, somos inducidos a comprar determinados productos o marcas, podemos ser engañados e incluso manipulados por otros, etc. Es común que la mayor parte de las personas vivamos desde el miedo, la tristeza o la ira, sin saber por qué.

Por nuestra constitución biológica y como resultado del condicionamiento, sólo somos conscientes del 5 % o menos de nuestras acciones diarias. Si tuviéramos mayor conciencia, viviriamos literalmente en el paraíso. Tendríamos un mayor control sobre nuestro comportamiento, tendríamos mayores posibilidades de éxito en todo lo que emprendiéramos, tendríamos mayor conocimiento de las consecuencias de nuestros actos, no habría violencia, tendríamos familias ideales, relaciones interpersonales excelentes, y en suma, habría menos cosas de qué preocuparse.

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A través de una mayor conciencia, tenemos la posibilidad de modificar las reglas del juego de nuestra vida y obtener mejores resultados. Para ello es necesario averiguar que hay en lo profundo de nuestra mente, desechar lo que nos limita e incorporar nuevas creencias que nos empoderen. Hacer esto nos permitiría tener nuevos comportamientos y actitudes. que nos pueden abrir la puerta para experimentar el paraíso en la Tierra. De eso se trata el desarrollo personal. No es un mito, es un hecho que esto es posible y las herramientas más poderosas para ello son el Coaching personal y la Programación Neurolingüística (PNL). ¿Te atreves a descubrir quien eres? ¿Te atreves a ser el responsable total de tu vida?

Y tu ¿a que le Prestas Atención?

Como señala Winifred Gallagher, escritora especializada en psicología, en su libro “Atención Plena. El poder de la concentración” (Ed. Urano, 2010), decidir a qué prestamos atención durante esta hora, este día, esta semana o año, por no hablar de toda una vida, constituye un quehacer exclusivamente humano, y nuestra satisfacción y desarrollo personal, depende en gran parte del éxito que tengamos en la empresa.

Con palabras exactas y sabias, Gallagher sintetiza que la vida de cada uno de nosotros—la persona que somos, lo que pensamos, sentimos y hacemos, las cosas que amamos— es la suma de todo aquello a lo que prestamos atención.

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Aun cuando intuitivamente todos sabemos que es prestar atención, vale mencionar que el mecanismo básico de la atención es la selección, el cual es un proceso de dos fases que   consiste en primer lugar en escoger el objeto físico más atractivo —o “llamativo”— o el contenido mental más “valioso” para nosotros y en segundo lugar en suprimir el resto de los objetos o contenidos mentales, los cuales para efectos prácticos, es como si no existieran. La selección que hagamos, de objetos o contenidos mentales, necesariamente tendrá una influencia en nuestros pensamientos, los cuales tienen la facultad de regular o modificar nuestro comportamiento. A su vez nuestro comportamiento, generará nuestros resultados en la vida. Por poner un ejemplo, obtendremos pensamientos y comportamientos distintos dependiendo de si pasamos la mayor parte del día mirando la televisión, jugando videojuegos, en las redes sociales, trabajando, leyendo, estudiando, vendiendo, haciendo ejercicio o generando ideas de negocios.

Pero aunque prestar atención parece un proceso muy sencillo, lo cierto es que no lo es. Con mucha frecuencia es más fácil prestar atención a las cosas malas, como las malas noticias en la televisión o en los periódicos, que a las cosas buenas. Es más fácil distraerse en cosas inútiles o inoportunas que prestar atención a cosas útiles y productivas. Esta predisposición hacia lo negativo tiene bases biológicas y se conoce como Atención Involuntaria. Este tipo de atención es producida por la mente subconsciente y tiene como propósito que nos enfoquemos en las cosas inesperadas o sobresalientes del entorno, que potencialmente podrían poner en riesgo nuestra vida. La caída de un rayo, un sismo, un accidente de tránsito, el escuchar nuestro nombre en una conversación ajena, el ladrido de un perro, etc., son eventos que atrapan nuestra atención sin que seamos conscientes de ello. En estos casos, como menciona Gallagher, el sujeto participa de forma pasiva en un proceso no dirigido por él, sino por el estímulo más llamativo del entorno, y por tanto más atractivo. Lo anterior no tendría mayor importancia si no fuera porque más del 95 % de nuestras acciones diarias son dirigidas por nuestra mente subconsciente. En contraposición a esto, resulta que solo el 5 % o menos, de aquellas cosas que llaman nuestra atención durante el día, pueden ser catalogadas como Atención Voluntaria o Consciente.

De acuerdo con Gallagher, si los mecanismos de la atención involuntaria se basan en la pregunta: “De todo lo que hay en el exterior, ¿qué es lo más llamativo?”, los de la atención voluntaria consisten en: “¿En qué te quieres concentrar?” Sin embargo, decidir de manera consciente en que queremos concentrarnos es como librar una batalla entre David y Goliat, donde David es la mente consciente y Goliat es la mente subconsciente. Pero a diferencia de la historia original, en este caso, es Goliat quien normalmente sale ganando.

Prestar atención de manera consciente o voluntaria  no es sencillo. Se requiere determinación y fuerza de voluntad. Es necesario tener metas claras, saber lo que se quiere. Se requiere también revisar las creencias subconscientes, pues estas determinan  a qué prestamos atención en el 95 % de las veces. Para este propósito el Coaching Personal, es actualmente la herramienta más poderosa que existe.

Así que ya lo sabes. Como dice Winifred Gallagher “seas quien seas, la alegría de vivir depende principalmente de tu capacidad para concentrarte en aquello que te interesa. Las cosas a las que prestes atención de ahora en adelante forjarán tu futuro y la persona en la que te convertirás” Tu desarrollo personal, depende de ello.

Importancia de abrazar y ser abrazado

El abrazo es una de las necesidades humanas más importantes en nuestra interacción con  los demás. Es de tal importancia que si un bebé no es abrazado podría morir. Pero no solo los bebés…, los niños, los jóvenes y las personas adultas necesitan también de este contacto físico, sin el cual se genera una sensación de estar desconectados o aislados del mundo, que puede dar origen a estados depresivos u otras enfermedades. Al ser abrazados tenemos la sensación de pertenecer a algo más grande y esto genera confianza, amor y armonía interior. Su práctica continua permite establecer vínculos permanentes entre los seres humanos. Un abrazo a tus hijos es de tal importancia en su desarrollo, que será recordado y vale mucho más que cualquier cosa material que puedas darles.

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El abrazo tiene un sinnúmero de efectos positivos sobre el organismo, destacando los siguientes:

1.- Reduce el estrés y la ansiedad

Los abrazos y el contacto físico en general, disminuyen  la producción de cortisol, que es responsable del estrés y favorecen la producción de serotonina y dopamina, responsables de la sensación de bienestar y tranquilidad.

2.- Reduce la presión arterial.

El abrazo provoca la liberación de oxitocina que activa  un tipo de receptores de la piel llamados Corpúsculos de Pacini, encargados de reducir la presión arterial.

3.- Mejora el sistema inmunológico.

Al recibir o dar un abrazo nuestro sistema inmunológico se activa y favorece la producción de glóbulos blancos, responsables de combatir enfermedades.

4.- Reduce el riesgo de padecer demencia.

Los abrazos nos estimulan, nos dan tranquilidad y equilibran nuestro sistema nervioso; por esta razón, los abrazos desde temprana edad reducen el riesgo de padecer demencia.

5.- Rejuvenece el cuerpo.

Cuando abrazamos se estimula el proceso de transportación del oxígeno a los tejidos y gracias a esto,  nuestro cuerpo prolonga la vida plena de las células retardando el envejecimiento.

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Pero si el abrazo es tan importante y genera tantos efectos positivos, ¿porque no es una práctica habitual y generalizada? Por increíble que parezca un alto porcentaje de la población teme ser abrazado o no puede abrazar, debido a una serie de creencias erróneas y obsoletas, arraigadas en el inconsciente colectivo, como las siguientes:

  • Mis padres nunca me abrazaron lo que significa que así deben ser las cosas.
  • Abrazar a una persona es muestra de interés sexual.
  • Está mal visto que los hombres se abracen.
  • Necesitar un abrazo es muestra de debilidad.

Vale decir que estas y otras creencias en contra del abrazo no tienen sustento y al contrario, el abrazo y el contacto físico en general, son una necesidad biológica de todo ser humano. Ignorar esta necesidad, puede traernos graves consecuencias.

Por todo lo antes dicho, si no tienes la costumbre de abrazar, te invito a que generes ese nuevo hábito. Te invito a que te conectes con el mundo, que te des cuenta que formas parte de algo mucho más grande que tú y descubras los beneficios que ello traerá para ti. Si tienes dificultad para desarrollar este nuevo hábito, te importará saber que existen técnicas de Desarrollo humano, como el Coaching Personal, que pueden facilitarte el proceso.

Abraza a tus padres, tus hermanos y hermanas, tus compañeros, tus amigos y amigas. Abraza a quien tu quieras…  ¡¡pero por favor, abraza siempre!!

Despertar al Gigante interior

Hay un poder ilimitado y una inteligencia infinita dentro de cada ser humano. Este poder y esta inteligencia es la que hace posible, entre otras cosas, que nos mantengamos con vida. Imagina por un momento qué sería de ti o de mi si tuviéramos que ocuparnos de forma consciente de hacer circular la sangre, respirar, reproducir nuestras células, digerir los alimentos, mirar, articular palabras, comprender el idioma, mantener la temperatura de nuestro cuerpo, etc.; simplemente en pocos segundos o minutos estariamos muertos. Este poder y esta inteligencia infinita son también los responsables de nuestra felicidad o infelicidad, de nuestra riqueza o pobreza de nuestro éxito o fracaso, de la salud o enfermedad, de elevarnos por encima de las circunstancias o hacernos caer, aun teniendo las mejores condiciones. Utilizados de manera positiva, son por así decirlo, lo que permite nuestra superación personal.

Comprender donde están y cómo funcionan ese poder y esa inteligencia infinita, puede permitirnos transformar nuestra vida entera, modificando directamente las causas y no las condiciones externas como normalmente se intenta. Ese poder y esa inteligencia infinita, residen en lo más profundo de nuestra mente subconsciente y no es algo que se deba adquirir, es algo con lo que todo ser humano viene equipado desde el momento en que la vida se manifestó en nosotros.

Superacion personal

Despertar al gigante

Joseph Murphy  en su libro “El poder de su mente subconsciente” da un ejemplo del poder y la inteligencia infinita que reside en el subconsciente. Menciona que una vez Enrico Caruso, el gran tenor italiano, fue golpeado por el pánico escénico. Dijo que su garganta estaba paralizada debido a los espasmos causados por el miedo intenso, lo cual contrajo los músculos de su garganta. El sudor cayó a mares por su cara. Él estaba avergonzado porque en pocos minutos tenía que salir al escenario, pero temblaba de miedo y trepidación. Él dijo, “se reirán de mí. No puedo cantar.” Luego gritó en presencia de todos detrás del escenario, “El Pequeño Yo quiere estrangular al Gran Yo interno.” Él le dijo al Pequeño Yo, “¡Fuera de aquí!, el Gran Yo quiere cantar a través de mí.” ¡Por Gran Yo, él quiso decir la sabiduría y el poder ilimitado de su mente subconsciente, y comenzó a gritar, “Sal fuera de aquí, el Gran Yo va a cantar!”. Su mente subconsciente respondió liberando las fuerzas vitales dentro de él. Cuando la llamada vino, él salió al escenario y cantó gloriosa y majestuosamente, cautivando a la audiencia.

En otras palabras, el acceso al poder y a la inteligencia infinita de nuestra mente subconsciente, es a través de los pensamientos y las palabras que nos decimos de manera consciente. Tomar conciencia de lo que pensamos en lo profundo de nuestra mente y de lo que nos decimos de manera cotidiana, es lo que construye nuestros resultados en la vida. Ocuparnos de modificar las cosas externas, en nada cambiará nuestra vida. En la actualidad existen técnicas como el Coaching personal que permiten entrenar a la mente consciente para ser más eficaz en su interacción con la mente subconsciente. Es literalmente una llave para acceder al subconsciente y despertar al Gigante interior.

La fuerza de los hábitos

Por increíble que parezca, lo cierto es que de acuerdo con investigaciones en Neurociencia, nuestro comportamiento es el resultado de motivaciones que en su mayor parte desconocemos. Más del 95 % de nuestras acciones diarias ocurren sin la participación de la conciencia. Tomar esto en cuenta y actuar en consecuencia, puede contribuir a nuestra superación personal al permitirnos un mayor control sobre nuestra vida.

Al comenzar el día, la mayor parte de las personas salimos de la cama en automático, con solo escuchar el despertador o la alarma que nos indica que es hora de levantarnos. Al entrar al baño y mientras estamos bajo la regadera, estamos pensando en lo que tendremos que hacer durante el día, sin apenas ser conscientes de la caída del agua y el contacto del jabón sobre nuestro cuerpo. Durante el desayuno mientras conversamos con nuestra esposa o nuestros hijos, es muy probable que no seamos conscientes del sabor del café, el cereal o los huevos con tocino, apurados como estamos por salir a tiempo para el trabajo. Al abordar el automóvil, giramos la llave de encendido, hacemos los cambios de velocidad correspondientes, giramos el volante y pisamos el acelerador, todo ello sin detenernos a pensar de manera consciente lo que hay que hacer. Mientras conducimos por la calle, la luz roja del semáforo nos indica que debemos hacer alto y nuestros pies y manos se mueven para detener el auto, sin preguntarnos qué va primero y que va después, el hecho es que cuando nos damos cuenta el auto se ha detenido. Al llegar al trabajo saludamos al vigilante de la misma forma en que lo hacemos todos los días y cuando nos encontramos con nuestros compañeros es muy probable que nuestro saludo sea muy similar al de todos los días. Y así podríamos continuar la historia, hasta volver a empezar.

Tomar riesgos

La mayor parte de lo que hacemos es el resultado de hábitos que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida, varios de los cuales más vale que los dejemos tal y como están. Por ejemplo, tratar de conducir un auto de manera consciente sería riesgoso ya que podríamos provocar un accidente. Un músico, un deportista, un actor, un conductor de televisión o cualquier experto en determinada disciplina, si trata de realizar su actividad de manera consciente, obtendría resultados desastrosos.

Pero entonces… ¿dónde está el inconveniente de funcionar de manera automática? El inconveniente está en que la mayoría de los hábitos son invisibles a nuestra conciencia, por lo que no sabemos que algunos de ellos están operando en nuestra contra. Por ejemplo, podemos tener el hábito de consumir alcohol o tabaco en exceso sin darnos cuenta de ello. Podemos tener el hábito de enojarnos con facilidad, ser poco amables con las personas, ser impuntuales, comer en exceso, gastar el dinero de manera desordenada, no cumplir nuestras promesas, no saber poner límites, hablar demasiado y no escuchar a las personas, etc.

Tenemos hábitos positivos y negativos; los positivos expanden nuestra vida pero en cambio, los negativos nos llevan a resultados que no deseamos. La clave entonces está en aumentar los hábitos positivos y eliminar los hábitos negativos. El Coaching Personal, es una eficaz herramienta de aprendizaje, que permite identificar y modificar los hábitos negativos, lo que contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas.

Nuestras emociones nos dirigen

Contrario a lo que la civilización occidental ha creído durante los últimos 2,400 años, basado en la visión de filósofos como Sócrates y René Descartes, acerca de que somos seres racionales, lo cierto es que las recientes investigaciones en Neurociencia y su aplicación al desarrollo personal, han venido a comprobar, que lo correcto es que somos seres emocionales, con posibilidad de razonamiento.

De acuerdo con el Neurocientífico Antonio R. Damasio, se ha descubierto que las emociones no son necesariamente enemigas de la razón. Aquella creencia de que si alguien utilizaba sus emociones para tomar decisiones y no tenía la cabeza fría y una actitud puramente racional, no estaba realizando su trabajo de forma adecuada, es falsa. Lo que hoy se sabe es que quienes son hiper-racionales e intentan razonar sus decisiones sin un componente emocional, son de hecho, incapaces de alcanzar decisiones correctas.

Las emociones son el soporte en el que se desenvuelve nuestra vida. No existe un instante del día en que no tengamos un estado emocional. La explicación de esto tiene que ver con el desarrollo evolutivo del cerebro. Nuestra corteza cerebral o Neocortex, la que nos permite razonar y tener conciencia, apareció en nuestros ancestros humanos hace 5 millones de años. En cambio el cerebro emocional o cerebro límbico, responsable de nuestras emociones, apareció en nuestros ancestros hace 130 millones de años. Ambos sistemas, en conjunto con el cerebro reptiliano, una estructura de 500 millones de años de antigüedad, son los responsables de nuestro comportamiento o interacción con el medio.

De forma automática, sin que seamos conscientes de ello, nuestro cuerpo se encuentra en algún estado de ánimo o estado emocional, que es generado principalmente por el cerebro límbico. Ese estado de ánimo implica cambios a nivel corporal y mental que varían dependiendo del tipo de emoción que prevalezca.

Cuando la emoción prevaleciente, en nuestro estado de ánimo o estado emocional, tiene que ver con el enojo, el miedo o la tristeza, el cuerpo se encuentra en un estado de riesgo para la supervivencia, por lo que varios procesos fisiológicos se detienen o se modifican. Por ejemplo, la circulación de la sangre se dirige principalmente hacia los brazos y la piernas, lo que hace que llegue menos sangre al cerebro. La consecuencia directa es que en esos estados emocionales, no podemos pensar con claridad, por lo que es frecuente que nuestras decisiones y acciones sean incorrectas. Cuando tenemos esos estados emocionales, estamos funcionando en automático por lo que nuestros pensamientos habituales tienen que ver con experiencias negativas del pasado. Como es evidente, la calidad de vida que resulta de mantener dichos estados emocionales es precaria y es el origen de muchas enfermedades.

Cuando la emoción prevaleciente tiene que ver con el amor o la alegría, el cuerpo y el cerebro se encuentran en un estado de armonía por lo que todos los procesos fisiológicos operan con normalidad. La consecuencia de estados emocionales de este tipo, es que el cerebro se encuentra funcionando en todo su potencial y puede tomar acciones y decisiones correctas. Con esos estados emocionales, el cerebro funciona en modo creativo y nuestros pensamientos están en el aquí y el ahora. La calidad de vida es armónica y abierta a todas las posibilidades.

Como se desprende de lo mencionado anteriormente, nuestra calidad de vida no depende de la razón, sino de nuestros estados emocionales. Por ello, aprender a reconocerlos, es el primer paso para mejorar nuestra calidad de vida; aprender a modificarlos, es posible a través del Coaching Personal.

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